San Carlos del Valle

Iglesia del Santísimo Cristo del Valle

Siglo XVIII - Uso: Religioso

 

El arquitecto de la construcción del conjunto de San Carlos del Valle, compuesto por iglesia, plaza y mesón, fue Juan Alejandro Núñez de la Barrera. Las obras de la Iglesia, se empezaron el 18 de septiembre de 1713 y finalizaron el 13 de septiembre de 1729. Pese a que la intencionalidad aparente era dar respuesta a unas necesidades populares de devoción al Santo Cristo, el objetivo último era la construcción de un gran conjunto que emblematizara, no solo el lugar, sino también al comitente, es decir a la Corona. De ahí la utilización de un lenguaje culto, entremezclado con matices populares. Esta simbiosis perfecta es lo que confiere a San Caros del Valle su originalidad y al arquitecto, su genialidad. El conjunto se configura en torno a la iglesia con la intención de crear una plaza y unas dependencias en ella que sean el marco idóneo para la fiesta religiosa y pagana, pero dominada por la gran magnitud del templo. Todo ello respondía a la idea de la Fiesta Barroca en la que el escenario, la teatralidad, los efectos y los símbolos eran utilizados por los poderes para emitir los mensajes deseados, así se conseguía aunar religiosidad popular con el reflejo del poder de la Iglesia y, por extensión, de la Corona. El templo sirve de telón de fondo, en suma, de decoración al escenario de la fiesta configurado por la plaza. La iglesia, como elemento dominante, está concebida como un templo de peregrinación, elegante, refinado y cortesano, a pesar de su construcción tosca y popular. El exterior del templo está construido en ladrillo excepto en las partes nobles en las que se emplea piedra. Concebido como un inmenso cubo al que se superponen cuatro torres en sus ángulos y una enorme cúpula que emerge sobre el edificio. El edificio se estiliza gracias a la articulación de sus cinco volúmenes autónomos: torres y cúpula que se asientan sobre un primer cuerpo macizo y contundente que se eleva en la zona de la portada para enfatizar la importancia de la misma.

La fachada principal, que se abre a la plaza, está compuesta por una grandiosa portada que marca el eje de todo el edificio y que servirá como reflejo de la arquitectura interior plasmada en el presbiterio. En el primer cuerpo de la fachada se abren dos ventanas que flanquean la portada con un alféizar labrado en piedra terminado en dos volutas. El segundo cuerpo está conformado por la sobreelevación del arco cimbra que cubre la portada y las torres. La cúpula, se cubre con una inmensa cúpula rematada por la linterna y un esbelto obelisco. Los cuatro ángulos del edificio donde comienzan las torres, se decoran con figuras humanas tratadas de una forma tosca y grotesca situadas sobre pedestales. Estos personajes están ataviados con el traje popular de la época, llevan grandes sombreros y en sus manos portan, dos de ellos instrumentos musicales como la guitarra y la pandereta, otro un odre de vino que vierte sobre un recipiente y el otro se ha perdido. Iconográficamente podemos identificarlos con los componentes de las cuadrillas de actores que danzaban y representaban comedias en las fiestas más significativas. La portada principal da a la plaza y está concebida como portada retablo. 

El interior de la Iglesia es de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. Su interior es de gran sencillez. El recinto está cubierto por una gran cúpula encamonada compuesta por tambor, media naranja y linterna sobre anillo moldurado que posibilita una barandilla que sirve como tribuna en las grandes solemnidades. Los complementos que configuran la cúpula poseen una decoración geométrica que termina en volutas y en cartelas en las que aparece la decoración de flores de lis, emblema de la monarquía borbónica, alternando con el corazón llameante, símbolo del amor divino. La cúpula descansa sobre pechinas. En cada una de las cuatro pechinas están pintadas las imágenes de los cuatro evangelistas: San Juan (Águila) San Lucas (Buey), San Mateo (Ángel), San Marcos (León). Entre los años 1740 y 1770 todos los esfuerzos se centraron en conseguir que el interior del templo del Santo Cristo estuviera bellamente ornamentado. De esta forma, bajo la estricta supervisión de las autoridades eclesiásticas, se compraron lámparas y alfombras, y se encargaron tres nuevos retablos, uno central y dos colaterales. La iglesia en su interior queda formada por un presbiterio. En el lado de la Epístola se construyó el coro. Frente al coro se sitúa la capilla dedicada al Cristo del Valle, una pequeña joya, tanto por su arquitectura como por su decoración. Comunicadas con esta capilla se encuentran la antesacristía y sacristía (antigua ermita de Santa Elena) que siguen las mismas tipologías que el resto del edificio y en las que destacan las ricas cajoneras en madera. En 1892, durante la Cuaresma, un rayo cayó sobre la torre central, penetrando en el interior, provocando un gran incendio. Los daños se centraron en la torre central, cuya reconstrucción no respetó la altura original, elevándose el alzado y siendo sustituido su remate de chapitel por una cúpula.En 1925 se repitieron las obras en esta torre, aligerando su peso para evitar que la estructura general soportara tal carga.

 

 

Ubicación

Plaza Mayor

Horario de visita

Visitable: Si

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Más información

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